No sé, no sé, no sé;
juro que no sé nada
por no saber, no sé ni como me llamo;
si tengo alma;
si soy algo;
si soy mala.
No sé casi nada
sé muy pocas cosas
y todo lo que sé lo sé porque me lo contaron.
Pero aparte de eso, no sé nada.
Sé cómo son las estrellas
las literales y las figuradas.
Sé como es el amor
el literal y el figurado.
Sé cómo eres tú
o al menos puedo imaginarlo.
Sé que actúo como si me importara,
pero,
¿qué más sé?
¡Nada!
Muy bien; quizá el final sea muy abrupto, pero desde "Sé cómo son las estrellas" está perfectamente hilado en ese ritmo de contrarios: Sé/no sé.
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