Elige
un texto, escribe por qué lo has elegido y comenta algo sobre él o
sobre lo que te sugiere:
1
[...]
Con una valija en la mano, enderezó para el lado de una parrilla del
puerto, donde una noche alquien medio curda le había contado
anécdotas del payador Betinoti, y de cómo cantaba aquel vals: Mi
diagnóstico es sencillo: / Sé que no tengo remedio
[...]
JULIO CORTÁZAR: Rayuela,
Cap. 39
2
En
la cuna del hambre
mi
niño estaba.
Con
sangre de cebolla
se
amamantaba.
Pero
tu sangre,
escarchada
de azúcar,
cebolla
y hambre.
Una mujer morena,
resuelta
en luna,
se
derrama hilo a hilo
sobre
la cuna.
Ríete,
niño,
que
te tragas la luna
cuando
es preciso.
MIGUEL HERNÁNDEZ : "Nanas de la cebolla"
3
Señor,
ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
ANTONIO MACHADO
5
Cuentan
que hace mucho tiempo vivía en el campo un matrimonio muy anciano.
No habían tenido hijos y eran tan pobres que vivían de la caridad
de le gente.
Cada día él iba al mercado con la esperanza de conseguir algo para comer a la noche. Su único tesoro era una vieja pipa de madera que, aunque hacía tiempo que no veía tabaco, él se la colgaba de la boca, para espantar un poco el hambre.
Ella se sentaba a media mañana en la entrada de la casa y, a pesar de no tener peine alguno, peinaba una y mil veces sus largas trenzas, su máximo tesoro y su orgullo. De esta manera pasaba el día esperando al marido.
Llegó el día del aniversario de bodas, y él salió como cada mañana temprano, pensando qué le regalaría a ella si nada tenía. Por su parte, ella se sentó cavilando cómo celebrar si no había con qué.
Sin embargo, al llegar la tarde él llegó con un pequeño paquete que le dio con un suave beso en la frente: "Feliz aniversario". Ella, con una gran sonrisa, también le entregó un diminuto envoltorio.
Al abrir cada uno su regalo, se miraron y sollozaron en silencio disfrutando del gran amor que Dios les estaba demostrando.
Ella había vendido sus trenzas y le había comprado un atadillo de tabaco para la pipa. En cambio, él había vendido su pipa y le había comprado un hermoso peine para sus trenzas.
RABINDRANATH TAGORE
6
La
poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.
Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos... felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.
Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos... felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el hombre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.
JOSÉ
HIERRO: Agenda
7
Bastante
tiene una
con
lo que no tiene.
AJO,
micropoetisa
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