martes, 16 de diciembre de 2014

Soñadores

Los escritores somos soñadores natos. Creamos aquello que más deseamos, la vida perfecta, las personas idóneas. Por eso los escritores somos unos inconformistas .Odiamos la realidad y tergiversamos las cosas de tal manera que cumplan con nuestros gustos y deseos. No nos gusta lo que existe y creamos cosas nuevas. Puede que pienses que no existen, pero están ahí. Nos acompañan. Las soñamos. Las deseamos. El gran deseo de un escritor es que lo que escribe se haga realidad. Supongo que por eso el libro de Cornelia Funke, Corazón de Tinta, causó tanta revolución. ¡Que existiesen las cosas escritas, vaya tontería!, puede que pienses. Y en parte es verdad. Con ello conseguiríamos que personajes horribles existiesen. Sería una masacre. ¿Sabes ese villano que estás pensando? También existiría, y su existencia probablemente te atormentaría. ¿Quién no tiene pesadillas sobre pesadillas dejando de ser ficción? Pero los escritores no pensamos en eso, sino en las cosas que mejorarían. Magia. Animales fantásticos. Chicos con cicatrices en forma de rayo, o incluso robando rayos. Sería increíble.

Dije que somos inconformistas. También somos egoístas.

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