Cuántos amaneceres hemos pasado por alto,
cuántas estrellas han caído del cielo sin apreciarlo,
cuántos besos nos han parecido rutina, costumbre,
cuántas montañas escalamos sólo para llegar a la cumbre.
No des un solo paso sin sentir bajo tus pies el frío suelo.
No dejes escapar un sueño al despertar sin recordarlo.
No menosprecies ninguna charla con amigos por corriente.
Recoge en tu pelo la lluvia y deja que el sol te caliente.
Porque tarde o temprano, ojalá no temprano sino tarde
aunque huyas, o te escondas, o no quieras que te alcance
algún día, aunque no hayas disfrutado lo suficiente
cuando levantes la mirada del camino, te esperará la muerte.
Mercedes Pellón
Bello y terrible. Bueno, como la vida, pero bello durante todo el trayecto, bello, que es lo que importa.
ResponderEliminarY está muy bien de ritmo.
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