martes, 7 de abril de 2015

Inmortal.

¿Existe alguna posibilidad de que mis letras sigan con vida?
Digo yo;
¿Debo tener esperanzas en que, algún día en alguna parte del mundo, se me recuerde por mis versos, mis palabras, mis pensamientos, mi mente?
¿Se me recordará?
¿Habrá, quizás, alguna calle con mi nombre en alguna ciudad perdida de algún país?
Dudo que aparezca en los libros de historia...
¿Seré recordada, tal vez, en el final de algún telediario, en el aniversario de mi muerte?
¿Citará alguien mis poemas y mis escritos?
¿Usará alguien, alguna vez, mis teorías y pensamientos sobre lo rara que es esta vida como pilar donde apoyar las suyas propias?
...
...
...
¿Seré inmortal?

jueves, 22 de enero de 2015

مسجد جامع

El olor del azahar,
la belleza de lo ideal;
perfección extranatural,
invisible a los ojos,
mas inherente al idilio.

La infinidad del firmamento
y la sencillez de las estrellas;
un mar de matices,
oasis de armonía.

Me postré ante la grandeza de un pasado que llegó a iluminar el futuro;
me dejé llevar por cada rincón de un lugar cuya magia me envolvía, 
que me mecía 
como si de un canto se tratase, 
como si fuese de otro mundo.
Las lágrimas de Abderramán y la ausencia de Zahra aún la bañan de paz, de gloria, de sueño.

viernes, 9 de enero de 2015

Cansada de lágrimas de cocodrilo, busco desesperada una sonrisa sincera. Cansada de halagos escupidos para regalar el oído, busco desesperada la crítica constructiva. Harta de mentiras piadosas, ansío la verdad que aunque te parta en dos te da la posibilidad de decidir. Valoro al que se moja, lo que no se queda en papel mojado. 

jueves, 8 de enero de 2015

Noches

Igual que los colores temen su desaparición en la oscuridad absoluta, igual que el silencio teme romperse por la respiración agitada del que se ve perturbado por los sueños, igual que el calor del día teme perderse al caer el frío estremecedor de la noche, yo temo perder la calma al encontrarme a solas con mis pensamientos.
Las ideas se agolpan desordenadas en mi cabeza y retumba una melodía desafinada que hace tambalear la fina línea que separa el bien y el mal. Y ya no se qué es un recuerdo y qué un recuerdo de algo que nunca ocurrió y me encargue de imaginar miles de veces.
En ocasiones parece diferenciarse una luz lejana de un faro tratando de guiar a los barcos fuera de toda la confusión para llegar a buen puerto, pero cantos de sirena nublan la razón de de las tripulaciones que los siguen ciegos como se sigue un impulso suicida hacia el naufragio.

Y es en ese momento cuando el agotamiento me obliga posar la mejilla sobre la humedad salada de mi almohada y sumirme en un sueño profundo con la esperanza de una realidad menos cruel y mas justa cuando despunte el día.

martes, 16 de diciembre de 2014

Soñadores

Los escritores somos soñadores natos. Creamos aquello que más deseamos, la vida perfecta, las personas idóneas. Por eso los escritores somos unos inconformistas .Odiamos la realidad y tergiversamos las cosas de tal manera que cumplan con nuestros gustos y deseos. No nos gusta lo que existe y creamos cosas nuevas. Puede que pienses que no existen, pero están ahí. Nos acompañan. Las soñamos. Las deseamos. El gran deseo de un escritor es que lo que escribe se haga realidad. Supongo que por eso el libro de Cornelia Funke, Corazón de Tinta, causó tanta revolución. ¡Que existiesen las cosas escritas, vaya tontería!, puede que pienses. Y en parte es verdad. Con ello conseguiríamos que personajes horribles existiesen. Sería una masacre. ¿Sabes ese villano que estás pensando? También existiría, y su existencia probablemente te atormentaría. ¿Quién no tiene pesadillas sobre pesadillas dejando de ser ficción? Pero los escritores no pensamos en eso, sino en las cosas que mejorarían. Magia. Animales fantásticos. Chicos con cicatrices en forma de rayo, o incluso robando rayos. Sería increíble.

Dije que somos inconformistas. También somos egoístas.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Otromundo

No muchos lo han visto, o han estado allí; de hecho, las personas que han ido nunca volvieron, y se podrían contar con los dedos de una mano. Aún así, yo sé que existe. Lo llamo Otromundo.

Otromundo es aquel lugar utópico que todos desean. Es, nada más ni nada menos que el mundo de las ideas que casi mostró Platón. Otromundo puede ser un planeta formado únicamente por selvas densas y verdes, o, si por el contrario, deseas un lugar desierto y silencioso, también puede serlo. Quizás prefieras que sea todo agua, y no haya un ápice de tierra firme, y doy fe de que así sería. Otromundo puede estar poblado o no, depende de lo que prefieras. Y, si decides poblarlo, puede estar habitado de diversas criaturas: maravillosas y coloridas serpientes que den la vuelta al planeta sólo con su cuerpo; seres mitad alados mitad lagarto, que sean inteligentes y hablen en un idioma completamente desconocido para cualquier otro; criaturas con forma humana pero con prolongaciones animales (aún te recuerdo, Moreau); bichos e insectos de todos los colores y tamaños; robots futuristas con complejo de humano; quizás, a Otromundo lo pueblen ponis bailarines de ballet con los que solo una niña pequeña soñaría.

Otromundo no tiene leyes de física, si las rechazas: podrías ir volando sin alas ni propulsores a cualquier lugar, o quizás poseer toda tu fuerza en el dedo meñique de tu pie izquierdo. Tampoco tiene reglas no escritas, ni escritas si quiera: todo vale si puedes imaginarlo.

Hay gente que confunde Otromundo con la Fantasia que Sebastian creó, y no me he dejado ninguna tilde. Otros prefieren, simplemente, no creer en su existencia, y limitarse (odiosas limitaciones) al mundo original y, por decirlo de algún modo, real, ignorando las "pamplinas" que esta chica de aquí está escribiendo.

Puede que después de leer esto, desees ir a Otromundo, y me parecería bien; sin embargo, hay algunas condiciones que dudo que reúnas dado que, como he dicho antes, muy pocas personas han ido. Y desde luego, no se puede volver. Cuando vas a Otromundo, olvidas este mundo, y con ello, todo lo que a él concierne. Quizás esto te haga más reacio a ir allí. Pero si, al margen de todo eso e ignorando las dificultades del olvido, decides ir, tienes mi más sincero aplauso. Ahora, te toca averiguar cómo llegar.

¿Beberás de la botella que dice "Bébeme"? ¿Comerás el pastel que dice "Cómeme"? ¿Dormirás bajo la sombra de un árbol mientras te leen una historia? ¿O, quizás, meramente, morirás? He ahí la cuestión.

                                                                                                             Clara Rivero Peralta.