domingo, 18 de diciembre de 2016

¡Pobre calle!

En una calle de mi pueblo
ayer se cometió un asesinato
y ahora todos la evitan
y buscan como locos cualquier atajo.

Las farolas alumbran con todas sus ganas
por si acaso alguien pasara
y el muro viste sus mejores galas
por si acaso alguien pasara
pero nadie nunca pisa
pero nadie nunca pasa
por la carretera vieja,
soledad es lo que acompaña
a la pobre calle triste
a la pobre calle desamparada.
¿Qué culpa tuvo ella?
¡La pobre calle no hizo nada!

Y han pasado ya diez años
y sigue igual de solitaria.
Los pueblerinos la llaman la maldita,
la del mal de ojo,
la del sano congojo,
¡pero si ella nunca hizo nada!
¡pobre calle! ¡qué mala pata!

Ya los niños nunca juegan
y los jóvenes se la saltan
nadie recuerda ni por qué
pero la nostálgica acera
no ha vuelto a ver un pie.
¡Pobre calle! ¡Y no hizo nada!

Y ahora nadie sabrá nunca
que desde la carretera se ve la Luna
tan brillante como en los sueños de los locos
y nadie sabrá nunca
que en la carretera están los mejores baches
que convierten en adrenalina cualquier viaje.
  
Y ahora siempre será un misterio,
porque si por aquí alguien pasara,
les diría ¡mirad al cielo!
no hay ni una estrella
pobre calle, qué aburrimiento…

Y sin embargo
lo que nadie sabe
es que allí sigue el culpable;
quince años lleva ya
y como nadie quiere por allí pasar
la vieja calle se hizo cómplice
sin quererlo ni beberlo

¡pobre calle! ¡menudo cuento!

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