vengo a hacerles una confesión.
Es la siguiente:
No creo en el amor.
Y sé que suena duro, soy joven, tengo 17 años y
mírala, ¡ya no cree en el amor!
Casi puedo sentir cómo alzáis las cejas y me miráis escépticos al decir esto.
No, señores. Yo no creo en el amor.
Porque creo en algo mucho más poderoso, mucho más real, que necesita mucho más mi apoyo porque pocas personas escriben canciones sobre esto.
Yo creo en la magia.
La magia de un gesto
la magia de unos ojos
la magia de un "anda, quédate"
la magia de un plato casero
la magia de un beso en la mejilla, porque sí.
La magia del agua calentita en la ducha cuando tienes mucho frío.
La magia de una mirada
que suena a tópico, sí, pero eso es porque no entendéis esa magia.
La magia de los cinco minutos más.
La magia de las risas sinceras.
La magia del olor de ciertas personas. Y sabes que son ciertas personas.
La magia de recibir un mensaje con esa firma especial.
La magia de acurrucarse y quedarse dormida.
La magia de las comedias románticas en compañía.
La magia de lo inesperado: "¡es para mañana, no para hoy!"
La magia del pelo mojado en verano que se seca con el sol de las siete de la tarde.
La magia de cruzar todos los semáforos en verde.
La magia de volar en bicicleta.
La magia de un éxito esperado.
de los sueños realizados.
de las mejillas sonrojadas, sin maquillaje
(y tantas jotas, que son tres, pero ya son muchas)
La magia de un disfraz en cualquier época del año.
La magia de un recuerdo
que aunque amargo, todos los recuerdos son, a su manera, mágicos.
La magia de la inspiración.
La magia de un encuentro inesperado.
La magia de un "¡tía! ¡que hoy sí que vamos!"
La magia de abrir un regalo con emoción
sin saber lo que hay dentro, no importa, sólo rasgar el envoltorio con apremio.
La magia de un desafío.
La magia de un cuento contado al oído, un cuento contado al vacío, un cuento improvisado.
La magia de una mueca significativa.
La magia de una oportunidad para vivir una experiencia nueva.
La magia de conocer gente e irse a vivir fuera (no necesariamente en ese orden)
La magia de hablar otro idioma, ¡y que te entiendan!
La magia de las mantas calentitas.
La magia del abrazo que te hace entrar en calor.
Su magia.
Mis queridos amigos.
Tengo 17 años y no creo en el amor,
porque no me hace falta.
Para eso, yo ya tengo la magia.
Clara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario