Maldito día, malditas fechas. ¿Por
qué? Si yo te quiero igual, si los botones de mi blusa se estremecen
cuando oyen tu nombre cualquier día de la semana, si el invierno no
es tan frío, no es tan triste. ¿Nos queremos? Todos quieren, todos
son personas. ¿No está hecho el ser humano para depender de otro
ser humano? Pierdes el tiempo, querida Luna, girando al rededor del
planeta Tierra, él solo tiene ojos para el engreído Sol. Maldito y
desagradecido planeta Tierra, que ella te quiere durante los 365 días
en los que tú no haces más que desvivirte por aquel que solo te
trata como a uno más. 14 de febrero, 45 de abril. ¿Qué más da?
Si yo te quiero igual. Seguimos adelante, solo es una noche como otra
cualquiera. Y las palabras, oh, ingenuas palabras de amor que creen
rebosar de significado cuando en realidad son las mismas de siempre.
Un paso menos, un paso más. ¿Lo entiendes? Es fácil. Que yo te
quiero igual.
Marieta.
Me gusta. Me gusta eso de quererse sin fechas, en un continuo aniversario.
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